No estoy del todo contento con la mezcla de estilos que terminé usando, pero la lucha le hice. Desde “Final Feliz” he tratado de encontrar una manera de dibujar cuerpos de agua en un estilo limpio y caricaturesco, sin mucho éxito. Sigo intentando.

Tampoco estoy muy contento con que mi primer desnudo en Puerto Jerez tenga una generosa porción de glúteos masculinos. Pero hay una razón para todo.

Aunque en alguna ocasión vi una explicación detallada de la pintura de Tiziano “Ariadna y Baco”, no se me quedó el hecho de que Teseo realmente abandona a Ariadna en una isla, estando ella locamente enamorada de él y después de que lo ayudó a sobrevivir el laberinto de Creta. Mi esposa lo mencionó hace tiempo, como un dato divertido con el que se topó (ambos tenemos una predilección por el mito del Minotauro, más que nada por cierto cuento de Borges) y después de investigar un poco me encontré con estos chistosos intentos de reescritura.

Teseo fue, según, el héroe fundador de Atenas, por lo que este episodio en Naxos (del que hicieron crónica Hesíodo y otros poetas) lo deja bastante mal parado, tan sólo por cómo se olvida de ella, como si fuera chancla vieja. En toda la mitología griega se manifiesta constantemente la entromisión de los dioses explicando infinidad de atropellos humanos (Paris se roba a Helena con la ayuda de Afrodita, por ejemplo), por lo que no sería la primera vez que alguien se excusara diciendo “¡(un) Dios me hizo hacerlo!”

Y si no conocen el mito del Minotauro, se los recomiendo. Es divertido si siguen a todos los protagonistas, seguro encontrarán algo interesante haciendo clic en sus nombres.

¡Bye!

–Pedro Arizpe