Y debo aclarar ciertas nociones, pues es verdad que las sirenas son hipnóticas e irresistibles, y te jalan al fondo del océano, donde sin duda encontrarás tu fin. Pero nadie sabe que al estar entre sus brazos, firmes e intoxicantes, susurran de la forma más delicada: “Perdóname”.

Esto lo se yo, y lo que realmente se encuentra ahí abajo, porque soy la única persona que ha logrado regresar. Esta es mi historia.

–P.A.