“Ahora bien: a mi me gustan las orillas, a ti te gustan las orillas, ¡pero al gigante no le gustaban las orillas! Y lo único que detestaba más que las orillas era desperdiciar comida. Por eso, aunque le encantaba la pizza, le causaba gran conflicto comerla. Así que decidió reemplazarla por su segunda comida favorita: ¡personas! Se comía enteras a las personas, con todo y ropa, huesos y espadas. ¡Al menos no tenían orillas!”